Este artículo pretende ofrecer temáticas y conceptos de interés para la formación de un juez en fotografía. Son, en general, materias complejas y extensas sobre las que reflexionar en busca de incrementar la cultura y el bagaje visual de la persona cuyo cometido será valorar imágenes, comentarlas e incluso justificar eventualmente sus decisiones. Ante la falta de contenidos en materia de formación de los componentes de un panel de jurados se ofrecen estos apartados ordenados para servir de base docente y complementar la propia experiencia de aquellos jueces que ya han ejercido.No debemos olvidar que el propio acto de fallar unas calificaciones o un premio tiene una inherente carga de subjetividad, cada juez tiene sus propio gusto, su propia percepción y su carga cultural de lo aprendido e interiorizado en su evolución.

EXPECTATIVAS SOBRE EL JUEZ
LA PERCEPCIÓN DEL JURADO
LENGUAJES EN LA IMAGEN
LA COMPOSICIÓN. ELEMENTOS.
LA COMPOSICIÓN. IMPACTO VISUAL.
LOS NIVELES DE EXPRESIÓN
LAS FUERZAS DE EXPRESIÓN
RECURSOS DE NARRATIVA VISUAL
AMBIGÜEDAD Y PRECISIÓN
SÍNTESIS Y ANÁLISIS.
OBJETIVIDAD Y SUBJETIVIDAD
LOS AUTORES CLÁSICOS.
DISTANCIAS DE EVALUACIÓN
VALORACIÓN DE TÍTULOS Y SERIES.
UN PROTOCOLO DE ACTUACIÓN.
MÉTODO PROPIO DE EVALUACIÓN.
LA VALORACIÓN DE LA PRESENTACIÓN
LA VALORACIÓN DE FICHEROS DIGITALES
COMENTARIO DE UNA IMAGEN. PROTOCOLO.
LA ÉTICA DEL JURADO.
SIMULACIONES PRÁCTICAS

Son escasos los documentos para formación del jurado de los que disponen las diferentes entidades del sector de la fotografía y no siempre están actualizados o accesibles para su consulta. En algunos casos contienen una información susceptible de ser revisada o complementada. En espera de una formación que permita colegiar adecuadamente a un cuerpo de jurados, es el propio fotógrafo ante su primera experiencia como juez quien debe preocuparse por obtener la información que necesita, por ir recabando aquellos conocimientos que le serán útiles en su proceso evolutivo como jurado en certámenes y calificaciones.

Este artículo se ha elaborado desde los contenidos ampliados en el libro “Fotografía de Autor. Análisis y Evaluación de la Imagen”, que contiene una base formativa para fotógrafos avanzados y jueces de certámenes y calificaciones.

La finalidad de estos contenidos es la de despertar una mejor comprensión de las imágenes, ya sea mediante aquellos valores que son inmediatos, como los conceptos de momento, mensaje y estética, que despiertan una reacción emocional de diverso grado en el espectador y el propio juez como tal, aquellos que son directamente responsables del impacto visual. Pero también de otros que podrían englobarse en un contexto general como lenguaje empleado, nivel de expresión, empleo de recursos de la narrativa visual, fuerzas de expresión, etc.

Una de mis primeras e inolvidables experiencias como jurado, el concurso Wildlife Photographer of the Year en Londres hace más de una década. El panel de jueces visionamos varios miles de fotos en un fin de semana intensivo. Las imágenes se proyectan en una pantalla y los jueces deben tomar decisiones de forma rápida.
Fotos: José B. Ruiz.

EXPECTATIVAS SOBRE EL JUEZ

Sobre un juez se generan unas ciertas expectativas acordes con su responsabilidad cuando va a ejercer. Algunas de ellas deben ser fomentadas y cuanta más preparación y experiencia tenga, mayor garantía se ofrecerá en los resultados.

Curiosamente los aspectos relevantes en la formación de un juez son los mismos que necesitará un fotógrafo completo y formado en su búsqueda de la transmisión de mensajes y de la creación de imágenes de elevado impacto visual. La elección de fotógrafos multipremiados como jueces así lo indica. La formación y la cultura visual aportan un punto de vista más fundamentado tanto al juez como al fotógrafo avanzado.

  • – Amplia cultura visual. Basada en el conocimiento de los autores clásicos y en las diversas disciplinas de la fotografía.
  • – Formación. Un juez debe ofrecer una perspectiva más documentada sobre las imágenes. Esta formación le permitirá argumentar sus decisiones.
  • – Criterio. Sus decisiones se basan en un criterio propio ya establecido y madurado. Un juez no solo ve muchas imágenes y las comprende sino que lo lleva haciendo durante mucho tiempo.
  • – Experiencia. Sobre todo se aprecia en las decisiones, en la precisión y rapidez de reacción cuando es necesario. Ante una situación compleja o nueva asesorará de forma competente posibles soluciones.
  • – Comprensión. Un juez tratará de entender las obras y las motivaciones de los autores, qué buscan, cómo son, cómo se expresan y porqué lo hacen.
  • – Pedagogía. Ante público asistente o por una consulta se espera que un juez sea pedagógico y sepa explicar, justificar y proponer variaciones a la imagen propuesta.
  • – Ética. Se espera que sea consciente de los procedimientos del certamen y del comportamiento del resto del panel de jueces. Siempre actuará en conciencia.

Es responsabilidad de un juez prepararse en estos aspectos, de forma que ejercer debe ser un acto emocionante y lleno de responsabilidad, aquello para lo que se ha preparado convenientemente, de otra forma la experiencia puede resultar muy estresante.

LA PERCEPCIÓN DEL JURADO

El objetivo fundamental de los concursos, ligas, certámenes y calificaciones es evaluar las imágenes presentadas, con el fin de puntuarlas o bien de establecer un orden de premios. Es por ello que el jurado debe estudiar primero las bases, ver el histórico del certamen para comprender cómo evoluciona y las imágenes que otros jueces eligieron para, finalmente, proceder al proceso de calificación o selección que permita obtener un consenso o una calificación que ordene las imágenes según el impacto visual que nos provocan, entendiendo como tal, ese compendio que forma un todo en la imagen, que nos despierta determinada reacción y sensaciones.

Ejercer como jurado en un certamen puede exigir que sepamos discernir de forma muy rápida qué nos transmite una imagen, que seamos capaces sin demora de evaluar el impacto visual de cada fotografía, su lenguaje, su mensaje, su momento, sus bondades compositivas, etc. Nuestras prácticas y aprendizaje deben encaminarse en una segunda fase a obtener esta inmediatez y seguridad en nuestra percepción.

Es posible que al principio debamos aprender a sugestionarnos en una preparación que nos permita ser capaces de sentir emoción con aquellas imágenes que alcancen ese nivel de impacto visual o mensaje y para poder detectar aquellas que no lo consiguen. Las imágenes conforman un todo en el que es muy difícil percibir de forma analítica sus componentes y muchas veces no es necesario hacerlo, pero un buen juez debiera ser capaz de analizar la imagen, de percibir qué cualidades son las responsables de su impacto visual. Muchos certámenes admiten público presencial que agradecerá infinitamente las dotes divulgativas o formativas del jurado en sus comentarios, apreciaciones y decisiones.

El concurso Golden Turtle de Rusia se falla en la Universidad de Moscú, con al menos tres jueces internacionales. Primero se visualizan las fotos ya preseleccionadas en un monitor y luego se procede a la selección final y orden de premios sobre copias impresas.
Fotos: José B. Ruiz.

Ciertamente nuestra primera percepción de la imagen debe ser de un todo cuyo aspecto general y sentido holista nos transmitan los principales valores de la misma, el impacto visual, en el que resultan fundamentales aspectos como el momento, el mensaje y la estética. Sin embargo, sin análisis no habría propuestas de mejora, el fotógrafo no podría recibir opiniones sobre cómo evolucionar, cómo realizar nuevas propuestas visuales, reflexionar sobre la estética de su obra y dominar técnicas que no conoce.

El impacto visual de una imagen depende también de factores subjetivos, de la propia percepción del observador, sus vivencias, la psicología, la cultura o los gustos propios, así como características intrínsecas de la imagen, determinados a su vez por innumerables ingredientes. Finalmente el impacto visual está íntimamente relacionado con lo que el juez va a sentir cuando contempla la imagen.

Con respecto a la cultura visual, un juez debiera esforzarse en observar con frecuencia y como ejercicio un buen número de imágenes, de diferentes tipos, estilos y lenguajes, tener amplios conocimientos en arte clásico y también en fotografía clásica, tanto autores como sus obras y nociones sobre sus vidas. Todo ello conforma una cultura visual amplia y un posicionamiento personal maduro ante una imagen para analizar, comentar o calificar. Finalmente lo que valora un juez veterano es si la imagen le causa impresión, le despierta interés o emociones en diversos grados, es algo que puede determinar al momento, nada más la observa.

Es importante recuperar la consciencia de que las imágenes no son solo propuestas estéticas, sino que contienen grandes cantidades de información para quien sabe interpretarla, sobre su autor, su intencionalidad, sus conocimientos, su interés por el mensaje en particular que comunica, su capacidad para reforzarlo …

Visualizar una imagen y puntuarla es algo que deben hacer los jueces en fotografía de forma rápida (a veces se evalúa en cuestión de segundos) en un certamen o en unas calificaciones. No hay mucho escrito sobre el tema, por lo que elaborar un protocolo de aproximación al tema puede servir de guía al juez en formación o bien para percibir nuevas apreciaciones para el jurado ya experimentado.

El certamen Montphoto es un ejemplo de iniciativa que proporciona numerosos recursos al sector de la fotografía, que ha resultado un nexo de unión entre entidades y que resulta ejemplar en sus esfuerzos por mejorar en cada edición.
Fotos: Montphoto

LENGUAJES EN LA IMAGEN

La primera dicotomía a la que nos vamos a enfrentar y que nos puede causar una gran incertidumbre: Lenguaje fotográfico y Lenguaje compositivo. Conviene dejar aquí reflejada una síntesis de cada uno, pues aquellos jueces con una formación incompleta en uno u otro no percibirán valores suficientes en imágenes expresadas en el lenguaje que no comprenden del todo.

Estos dos lenguajes de la expresión fotográfica propuestos en la teoría se mezclan de forma única para muchos autores en la práctica, dependiendo del gusto propio y de que los valores de uno u otro prevalezcan en la escena y en nuestro interés por captarlos.

Lenguaje fotográfico. Es el lenguaje propio de la fotografía, aquellos aspectos visuales que nos trajo la aparición de la fotografía, esas estéticas propias, como las aberraciones en las lentes, la posibilidad de captar fondos desenfocados, pero también muchas “ambigüedades” o “imprecisiones” que aparecieron con el uso en muchos casos inconsciente del nuevo medio de expresión que fue la fotografía en sus orígenes. El reconocido pintor Joaquín Sorolla es en mi opinión, quien mejor recoge y abunda en este tipo de nueva estética, si bien a nivel internacional se reconoce el mérito a Monet o Degàs. Por sintetizar este tipo de lenguaje diría que su principal objetivo es captar el momento, plasmar ese instante que nunca se repetirá de idéntica forma. Esta es la máxima aspiración del leguaje fotográfico en esencia, su máximo valor y la obtención de este instante supone ignorar cualquier valor compositivo.

¿Significa esto que un fotógrafo interesado en el momento deba ignorar cualquier intento compositivo? Por supuesto que no, además del lenguaje puramente fotográfico o compositivo, la mezcla de ambos contribuye a que la fotografía sea un Arte con una expresión variada y que madure adecuadamente.

Lenguaje compositivo. En esta forma de expresarse los autores priorizan la estética de la obra, aunque traten de dotarla de valores en cuanto a mensaje o momento. Se presta mucha atención a los elementos compositivos: punto, línea, forma, textura, dimensión, movimiento, tono, color… y a cómo se utilizan en busca de obtener impacto visual. El uso consciente de estos valores incluyen ya el conocimiento de las cualidades de la luz, de su utilización como factor clave, el trabajo con luz natural, su alteración o mezcla con luz artificial o la creación de la luz por los propios autores. La luz puede ser el factor momento, pero hay muchos otros, en una gradación que nos muestra desde lo cotidiano hasta lo irrepetible. Para este tipo de autores preocupados por la estética, que estarán atendiendo a factores estéticos que afecten a la escena, al sujeto, al fondo… resulta recomendable el estudio en profundidad del concepto de las “Bondades de la Composición” que propuse hace años. Básicamente son diez factores que considero de gran relevancia en la apreciación de una imagen. Es una propuesta propia y arriesgada, pero está basada en la honestidad de muchas horas de estudio constante durante años y en el compromiso por rescatar información, crearla, compartirla.

La mezcla de estos lenguajes en la fotografía permite reforzar el estilo propio, nuestro gusto y estética por determinado tipo de imágenes.

El concurso AsisaFoto en una edición de hace años cuando aún se fallaba sobre copias impresas. Muchos certámenes se han ido adaptando al fallo online ante el coste de imprimir las fotografías sobre soportes de calidad. Algunos concursos, como éste o el que organizaba Canson son asesorados por fotógrafos experimentados, en este caso mi amigo Gabriel Brau.
Fotos: Marian Sáenz-Diez

LA COMPOSICIÓN. ELEMENTOS.

El primer paso para comprender la sintaxis visual, el alfabeto con el que se expresan las imágenes es el estudio de los Elementos.

Cada elemento tiene una esencia en la composición y, aunque su estudio es muy complejo, se pueden sintetizar sus valores y aplicación.

Punto. Marcador espacial, se suele utilizar para equilibrar pesos visuales.
Línea. Expresa movimiento, es un vehículo, conduce por la imagen.
Forma. Son muy expresivas en sus contornos básicos y en metáforas visuales.
Dirección. Expresa los ejes vertical y horizontal, la estructura de la imagen, la dirección diagonal, muy cargada de energía y la dirección curva que suele formar una “S”.
Tono. Contribuye a crear dimensión, resalte del sujeto, su esquema se define en términos básicos en las claves.
Color. Refuerza el mensaje y estimula las sensaciones y sentimientos que transmite.
Textura. Identificación de la textura real. Texturas visuales, el patrón y el mosaico. Carga abstracta de la textura.
Escala. Es manipulable por el uso de una focal, la distancia al sujeto, su tamaño relativo en la imagen. En el paisaje, ayuda a dimensionar el mismo. En el retrato, la proporción del rostro permite percibir unas determinadas connotaciones.
Dimensión. Sensación de profundidad, de tridimensionalidad. Se logra mediante diversos factores que involucran a las cualidades de la luz, a la perspectiva lineal y atmosférica, al enfoque selectivo, al orden de peso de los colores…
Movimiento. Recorrido de la imagen que propone el autor. Dinamismo de la composición.

A los que hay que añadir el concepto de Espacio. En este concepto tenemos el uso de la clave bitonal extrema, la distribución de elementos y su tamaño relativo y también tratamientos de fuerzas de expresión como el aislamiento.

Se puede ampliar información sobre los elementos en el proyecto “Un año de fotografía”  y está especialmente ampliado en el libro sobre Composición en fotografía.

En Italia se organizan varios certámenes anuales, entre los que destacan Asferico, organizado por AFNI, la asociación de fotógrafos naturalistas italianos y Biophoto. En ambos he podido ejercer como jurado y disfrutar de la agradable organización y compañía de jueces.
Fotos: José B. Ruiz

LA COMPOSICIÓN. IMPACTO VISUAL.

Bondades de la Composición. Son el conjunto de virtudes compositivas: Todo aquello que es esencial o importante en una imagen y su impacto visual. En su conjunto, son valores de máxima importancia pues permiten comprender mejor su impacto visual y repercusión. De su estudio se produce un avance en la fase estética de los autores, un interés por depurar el impacto estético de las imágenes y alcanzar la siguiente etapa, la del trabajo y comprensión del mensaje en la obra.

Los valores compositivos, estructurados bajo el concepto de “Bondades de la Composición” afectan de forma directa al impacto visual y sin su conocimiento difícilmente podremos avanzar en conseguir una carga estética adecuada al mensaje y a nuestros gustos, a aquellos conocimientos compositivos que permitan reforzar las sensaciones que transmiten una imagen. Ignorarlos sin conocerlos no hará ningún bien a la evolución de un fotógrafo o de un juez, que podrá utilizar estos valores en su comentario y evaluación de la imagen.

Estos conceptos pueden servir para aplicar tanto a la obra propia como ajena en busca de:

  • – Estructurar un comentario a la obra.
  • – Proporcionar opiniones de variación.
  • – Tener factores de evaluación.
  • – Alcanzar objetividad en la apreciación de la propia obra.

Momento. Sensación de que una imagen es en mayor o menor medida irrepetible dependiendo de la intensidad del momento.
Mensaje. Los mensajes tienen diversos valores de trascendentalidad, de importancia de su contenido.
Equilibrio. Es una fuerza de expresión que detectamos al instante, si los pesos visuales y los espacio están repartidos.
Estructura. Determinada por la presencia o ausencia de los ejes y su posicionamiento.
Orden espacial. Posición de los elementos en la escena, intención que marca el posicionamiento del fotógrafo.
Puntos de corte. Análisis de los márgenes del encuadre, de los elementos que puedan quedar cortados y el porqué.
Proporciones. Afectan a los ejes, a la distancia de los elementos entre si y hasta el margen del encuadre.
Esquema tonal. Distribución de los tonos en la escena. Resaltes tonales y fondos más o menos confusos.
Color. Adecuación del color al mensaje y la estética de la imagen.
Inteligencia. Aportación del autor, valores de niveles de expresión, narrativa visual…

Si te sientes interesado por ampliar conocimientos sobre proporciones aquí encontrarás un artículo sobre las diez proporciones más utilizadas en fotografía.

Caja Mediterráneo a través de su Obra Social me encargó organizar y promover el certamen Fotocam, que tuvo unos niveles de participación destacados y promovía formas diferentes de evaluar las imágenes como era el único juez especialista por categoría.
Foto: José B. Ruiz

LOS NIVELES DE EXPRESIÓN

Para un juez que vaya a ejercer resulta fundamental conocer los niveles de expresión de la imagen, con el fin de comprender mejor y de poder comentar o proponer de forma acorde con las intenciones de su autor.

Realismo. Abstracción. Simbología.

El realismo suele ser el aspecto más primario de la relación de un autor con el arte y se basa en plasmar aquello que ve con la máxima preocupación por el detalle. Se trata por tanto de intención documental, de un nivel de expresión cotidiano para nosotros y próximo a nuestra percepción.

Sobre la abstracción mi primera recomendación de adentrarse en su comprensión, de forma que lleguemos a saber determinar si el autor de una obra comprende el lenguaje del arte. Es un nivel de expresión que algunos autores comienzan despreciando por que no son capaces de entenderlo, ante una mala experiencia interpretativa o bien por confusión ante información contradictoria o poco clara. La especulación actual rige el mercado del Arte y no contribuye a mejorar esta comprensión: no alcanzan el éxito las obras maestras, pues escasean las personas que puedan identificarlas, sino aquellas que se revalorizan y permiten la obtención de un beneficio material, un incremento rápido de su precio.

La abstracción no es la clave de la expresión artística, por supuesto, pero su comprensión resultará muy útil tanto a los autores como a los analistas de imágenes: lo que pueden representar las formas, incluso los objetos cotidianos, reducidos a los elementos de la sintaxis visual, a su simbolismo o a su esencia.

Aunque pueda parecer que el camino del realismo en la fotografía sea humilde y sin pretensiones, no por ello es menos meritorio, más fácil o menos útil. Hay gran maestría en mostrar la belleza de la realidad, las proporciones, la expresividad, por más que sean reconocibles, de hecho es la base del arte clásico universalmente admirado, incluso muy por encima, en criterio de la mayoría de espectadores, del arte contemporáneo. Sin embargo, es apreciable el esfuerzo de los autores que tratan de expresar realidades invisibles, como sensaciones y sentimientos, en lo que el entendimiento de la abstracción puede ser imprescindible.

No debemos olvidar que la abstracción, la imagen figurativa puede tener un entendimiento, unas claves de formulación, una lógica en su interpretación. Una imagen abstracta puede tener sentido o no tenerlo. El autor puede haber creado una obra abierta para que cada cual la interprete. Solo su conocimiento del lenguaje del arte denotará a ojos de un verdadero entendido si la obra es congruente o no. Nosotros podemos plantearnos cómo es la obra, la forma y la estética, o también su concepto, mensaje, tema que trata y lo que transmite. Y más importante aún, podemos plantearnos porqué el autor se ha expresado así.

Podemos elegir entre mostrar la realidad como es o bien interpretarla, plasmar cómo la vemos, sentimos, interpretamos o criticamos desde una subjetividad que aporta formas diferentes de ver, como se expresa más adelante en la dualidad objetividad / subjetividad.

El nivel de expresión simbólico entraña una gran complejidad y puede depender en determinadas propuestas de la cultura de la persona que la contempla. La expresión mediante la metáfora visual, la pareidolia, los signos, permiten al autor avanzado alcanzar un grado de sutileza y de profundidad fundamentales en su evolución hacia la maestría.

En Alemania la asociación de fotógrafos de naturaleza GDT organiza un certamen de gran prestigio, con un congreso y festival donde se exponen las fotos premiadas y se ofrecen ponencias con conferenciantes de nivel internacional. Glanzlichter es otro certamen del mismo país, que también publica un catálogo de obras premiadas, lo que es habitual en los concursos de fotografía y que resultan una buena inversión a fotógrafos concursistas y jueces en formación.
Foto: José B. Ruiz

LAS FUERZAS DE EXPRESIÓN

Las denominadas como fuerzas de expresión abordan determinadas combinaciones de elementos y distribución de los mismos en busca de impacto visual. Permiten dotar a la imagen de un tratamiento determinado, de espacio, de profusión, una intención comunicativa de transmisión de sensaciones. Entre las más relevantes y utilizadas tenemos:

Armonía / Contraste. Es una dualidad, una combinación de fuerzas que permite alcanzar unos valores puros o mezclados de ambos que afectarán de forma fundamental a la estética de la imagen.
Armonía. Se define como “la máxima expresión de la belleza”. Forman parte de sus atributos: la unidad, la simetría, la esfericidad o redondez, el equilibrio, la simplicidad, así como un tratamiento de luz suave y colores pastel.
Contraste. No solo hace referencia al tono, sino al color, al mensaje, a los elementos… se basa en la profusión, en la exageración, la saturación, la asimetría, el descentramiento…
Equilibrio. Ya hablamos de esta percepción subconsciente e instantánea. Se transmite mediante el reparto de los pesos visuales y el espacio. Puede ser simétrico o asimétrico.
Aislamiento. Es un tratamiento de espacio. Un único sujeto aparece pequeño en un fondo homogéneo y neutro.
Distorsión. La imagen aparece filtrada o distorsionada, con una carga de subjetividad en la forma.
Irradiación. Líneas en distribución circular (incluye la espiral) o triangular que se transmiten desde un punto.

Otras fuerzas de expresión a estudiar son: Tensión, Dominación, Expansión. Agrupamiento…

RECURSOS DE NARRATIVA VISUAL

La utilización de uno o varios de los numerosos recursos de la narrativa visual supone un grado avanzado en la transmisión del mensaje que un fotógrafo avanzado y más aún, uno que sea requerido como jurado, debe conocer. Ante las decenas de conceptos y tratamientos que la narrativa visual permite se aporta este enlace a un completo artículo que debe ser objeto del estudio, la comprensión y la interiorización.

A continuación se reproducen algunos de mayor utilización a modo de ejemplos de su relevancia.

Alegoría. Representación de una idea abstracta mediante formas humanas, de animales, de objetos o incluso de situaciones. Pretende ilustrar con una imagen aquel concepto que no la tiene, que pueda representarlo. Ha sido muy utilizada en la antigüedad como recurso propiamente visual. Se conocen ejemplos en el Egipto faraónico o la Antigua Grecia. Una alegoría puede ser directa y evidente, empleando elementos directamente relacionados con el concepto o bien basarse en metáforas visuales, que la harían más compleja.

Anacronía. Se trata de incluir uno o varios elementos o personas que no se corresponden con la época representada en la imagen. En el caso de una persona puede mostrarse anacronía por su forma de vestir o por ser un personaje reconocido situado fuera de la época en que vivió. Por ejemplo, introducir un elemento moderno en una foto muy antigua o bien al contrario, crear un escenario futurista e introducir un elemento del pasado. En una colección de imágenes es la alteración de la secuencia lógica por suceso o tiempo. Se produce una ruptura en el orden cronológico de un suceso o proceso, de una forma ilógica, con el fin de mantener la atención del espectador, sorprenderle o desorientarle momentáneamente. Se utiliza en realización de documentales y ficción en el medio cinematográfico y videográfico. Tipos de Anacronía son la Analepsis y la Prolepsis según sean respectivamente un salto hacia atrás o hacia adelante en el tiempo. Generalmente la época predominante en la escena es la que marca si se trata de Analepsis o de Prolepsis.

Anomalía. Consiste en una ruptura dentro del ritmo o patrón de una imagen. Suele mostrarse como una repetición de elementos en el que uno de ellos se muestra sustancialmente distinto al resto, ya sea en color, en forma, textura, incluso en comportamiento. Así se crea la anomalía, un extremo del contraste que debe ser adecuadamente tratada como tal.

Combinación. La imagen de una realidad se combina con un grafismo en forma de dibujo, texto, números, varios de ellos o todos ellos incluso.
-Combinación pictórica, la realidad se combina con un cuadro, dibujo, graffiti, pintada, icono… o con varios de ellos. Si existe una relación o complemento entre la realidad y el elemento o elementos pictóricos la denominamos Combinación pictórica contextual. En caso contrario estaríamos ante una Combinación pictórica disociada.
-Combinación caligráfica, la realidad se combina con un texto que, normalmente tiene sentido y puede aportar contexto a la escena. En tal caso se denomina Combinación caligráfica contextual. Este contexto puede ser de esencia muy variada, humorístico, dramático, interrogativo… En caso contrario la denominaríamos como Combinación caligráfica disociada.
-Combinación numeral, la combinación de la realidad se hace con uno o varios números. Los números pueden aportar contexto o reforzar el significado de la escena o bien no tener ninguna relación con él. En el caso de que haya relación evidente entre la realidad y los números se denomina Combinación numeral contextual. Por ejemplo un ganador y el número 1, el fracaso con el 0, la pareja con el 2… De no ser así la denominamos Combinación numeral disociada.

Comparación o Símil. Es similar a la metáfora por cuanto que relaciona a dos objetos que tienen atributos en común, pero en este caso ambos elementos deben aparecer en la misma imagen. Hay una semejanza entre dos objetos a cualquier nivel visual que permite apreciar similitudes sin implicar ningún grado de abstracción conceptual, ya que es muy evidente.

Elipsis. La elipsis nos permite mostrar un proceso, una transformación, el paso del tiempo. Puede ser un salto en el tiempo o en el espacio, un cambio de realidad basado en una mirada retrospectiva o al futuro que permite comparar dos situaciones, dos estados físicos de una persona, dos realidades de un estado de transformación…

Metáfora. Un objeto recuerda a otro completamente diferente pero con el que comparte algún atributo común. Esta similitud requiere de cierta abstracción conceptual, no es completamente evidente y unas personas la pueden apreciar con mayor facilidad que otras. Las cualidades de un objeto están también en el otro y los relaciona. En la imagen aparece un elemento que pierde su identidad para recordarnos a otro totalmente diferente.

Pareidolia. Reconocimiento de una forma en otra diferente. Nos permite reconocer figuras en las nubes, formas y caras en los perfiles de las rocas o de los árboles. En un modelo extremo llegaría a ser una metáfora visual.

La utilización de estos recursos de la narrativa visual reflejan un esfuerzo del autor por buscar valores en la transmisión de los mensajes, crean sorpresa visual y son valiosos recursos a emplear y evaluar.

Las liguillas y competiciones de asociaciones son una excelente oportunidad de ir practicando y observando como procede un jurado. El intercambio de jueces en los eventos de estos clubs es una práctica a fomentar.
Foto: Ignasi Pellisa. AFMoja.

AMBIGÜEDAD Y PRECISIÓN

Se trata de otra dicotomía de imprescindible conocimiento en el comentario o evaluación de una imagen.

Precisión. En términos generales la precisión supone que todo en la imagen es intencionado, ocupa su lugar y espacio preciso, todo fue previsto y decidido por el autor.

Ambigüedad. Es todo aquello en una imagen que el espectador podría atribuir a una falta de destreza técnica o compositiva del autor. Una imagen ligeramente trepidada, una pequeña rama desenfocada en un margen, una roca cortada en el primer plano. Serían defectos o errores si estos conceptos existieran en Composición, pero cabe la posibilidad de que el autor decidiera hacerlo así, que su propuesta sea intencionada, por lo que se emplea el término ambigüedad.

SÍNTESIS Y ANÁLISIS

Son dos procesos fundamentales que pueden aplicarse tanto en la evaluación de las imágenes en el momento de la toma, en busca de mejoras sustanciales, como a posteriori, a la hora de apreciar su grado de precisión en la estética. También se utiliza su valoración a la hora de comentar una imagen.

Sintetizar: La síntesis se aplica a la imagen como un todo. Supone reducir los valores de la imagen a su mínima expresión. Sintetizar permite encontrar el mensaje, la sensación primaria. Eliminar todo lo accesorio y centrar la atención en un mensaje, una sensación, una forma, un valor. El proceso de síntesis es elemental, directo, rápido, intuitivo.

Analizar: El análisis debe aplicarse a la imagen como un todo en primer lugar, y a las diferentes partes de la imagen en un segundo lugar. Supone escrutar visualmente. Cualquier ambigüedad, distorsión del mensaje o incoherencia debe ser detectado. Nos permite examinar, desmenuzar, fragmentar, buscar todos los componentes de una imagen, todos sus valores. Requiere de tiempo de reflexión, debe ser aplicado de forma profunda. Permitirá encontrar posibles fallos técnicos en la toma y la propuesta de variaciones compositivas.

OBJETIVIDAD Y SUBJETIVIDAD

Se trata de otro binomio con diversos grados de interpretación que van desde el realismo y la intención de plasmar la realidad tal y como es, fruto de una intención objetiva, basada en el detalle y en la fidelidad a la escena.

La subjetividad puede inferirse en las intenciones de interpretar la realidad, de modificarla o de ofrecer una sensación propia de la misma. Permite plasmar visiones y estéticas propias, basadas en la alteración de lo que percibimos.

El fallo de hace unos años en el concurso internacional de Monóvar en Alicante. Hay varios certámenes de gran tradición en mi provincia que me han permitido ejercer como jurado a lo largo de los años, como el que organiza el Club Fotográfico de Alicante del que soy asociado.
Foto: Carmen Ruiz.

LOS AUTORES CLÁSICOS

El juez experimentado y bien preparado para ejercer su responsabilidad debería conocer la obra de los referentes de la fotografía clásica, e incluso de la pintura. Conviene conocer las principales corrientes y tendencias con el fin de poder ubicar las obras y referenciarlas en un contexto.

Sería interesante buscar referentes en diferentes disciplinas o expresiones, retrato, paisaje, bodegones, flora… Así como movimiento, color, abstracción…

A modo de ejemplo podemos buscar la obra sobre retratistas como Julia Margaret Cameron, Edward Sheriff Curtis, Richard Avedon.

Así como autores de diversas disciplinas como Fox Talbott, Henry Emerson, Karl Blossfeldt, Eugene Atget, Cartier Bresson, Ernst Haas, Ansel Adams, Edward Weston…

DISTANCIAS DE EVALUACIÓN

Una de mis recomendaciones a los jueces es la valoración en profundidad y con detenimiento de una obra gráfica, tras la percepción de los valores inmediatos de la reacción que nos despierta y de su mensaje. Podemos estructurar su análisis en fases para emitir después una apreciación holística que contemple desde su impacto visual hasta los detalles sobre su realización técnica, acabado y presentación.

Apreciación global.
Apreciación en detalle.

Para la valoración de obras impresas se debe haber previsto que los jueces puedan aproximarse a las obras para observarlas en detalle. En el caso de obras no impresas, que se visionan en monitores o proyectadas, el tamaño del fichero admitido en el certamen debiera permitir una apreciación en cierto detalle, con una cantidad mínima de píxeles (sobre 2.500) que permita ampliar partes de la imagen para su evaluación en detalle si surge alguna duda o comprobación.

Los valores globales tienen una gran importancia y debemos sopesar si las ambigüedades e imprecisiones son de índole grave, si afectan a valores esenciales o son pequeños detalles. Por ejemplo, una obra impactante que nos haya despertado una reacción sensorial intensa no debiera ser muy perjudicada en nuestra valoración por las apreciaciones en detalle, una deficiente presentación, o pequeñas ambigüedades, pongamos por caso, salvo que sean más que evidentes y formen parte ya de la propia apreciación global. Los detalles deben restar pequeñas cantidades al conjunto, salvo que sean de gravedad.

Apreciación global.

Nuestra primera apreciación de la misma se hace a una distancia en la que podamos apreciar sus valores genéricos, un todo que debe comunicarnos un mensaje y despertarnos una reacción, percepciones que serán fundamentales en la valoración de la obra y en su entendimiento. En esta distancia apreciaremos aspectos básicos como el lenguaje empleado, con los consiguientes valores de momento y compositivos. No se necesita mucho tiempo en percibir una síntesis de la obra, aunque debemos emplear el que estimemos oportuno.

Apreciación en detalle.

Se procede a un segundo análisis a menor distancia de la obra si hay tiempo o para aquellas obras que opten a premio. Se hace normalmente en las finales de los certámenes, entre las obras seleccionadas como finalistas. Aquí se evalúan valores acordes con el lenguaje empleado, ya sean puramente de momento o bien combinados de momento y composición. También atenderemos al contenido específico del mensaje de la obra, a la intención del autor sobre haber elegido o no un titulo que nos pueda condicionar en su percepción y su adecuación a la obra. Si hubiera tiempo podemos pensar en las propuestas de variaciones que podríamos hacer al autor.

Todavía podemos hacer una apreciación a menor distancia, que nos permitirá buscar sutilezas y detalles a todos los niveles, matices que hayan podido pasar desapercibidos.

Algunos concursos no tienen establecido un buen protocolo para que el jurado evalúe las obras. En ocasiones las obras no se exhiben en igualdad de condiciones, para lo que se puede establecer un caballete o un lugar en concreto e ir colocando allí las obras durante el mismo intervalo de tiempo y en las mismas condiciones de luz.
Foto: José B. Ruiz

VALORACIÓN DE TÍTULOS Y SERIES

Una parte de las responsabilidades de un juez es saber valorar un título adecuado a la imagen y a la intencionalidad del autor. La ausencia de título puede denotar una intención de dejar la imagen abierta a la interpretación personal, a no condicionar la percepción sobre la misma. La presencia de un título no tiene por qué expresar lo contrario, ya que puede ser un título contextual o no contextual, que puede contribuir o no a condicionar nuestra percepción.

Como consejo general a los autores y aplicable a la valoración de un juez recomiendo que el título no sea descriptivo de la imagen, en otras palabras, que el título haga referencia a aquello que no puede verse en la imagen, ya que, evidentemente, la imagen será apreciada en detalle por el juez. Es por ello que prefiero títulos que nos hablen de un concepto, de una sensación, de qué impulsó al autor a estar allí y esperar ese momento o captar esa escena.

Sobre las series o colecciones, en el protocolo de actuación como jurado ya se hacen algunas consideraciones, pero conviene estar especialmente atentos a estas consideraciones:

  • – La serie no debe ser repetitiva, debe haber variedad dentro de los puntos de conexión.
  • – Se valorará especialmente aquellas series cuya sensación global es más elevada que la de las imágenes por separado. Expresado de otra forma, que la colección alcance una expresión superior a la de cada una de sus imágenes.
  • – Se prestará especial atención al orden de las obras, a su posición en el conjunto y su aportación al mismo.

 

UN PROTOCOLO DE ACTUACIÓN

Cuando llega el momento de ejercer como jueces conviene tener presentes algunas cuestiones que podemos ordenar conforme vayamos a proceder:

PREPARACIÓN:

      • – Hacer algunas prácticas previamente, ejercitarnos con algún compañero experimentado en ejercer como juez o con práctica. Comenzar a proceder sin prisa, observando bien las imágenes, reflexionando hasta ir adquiriendo seguridad y velocidad.
      • – Prepararnos anticipadamente para nuestro ejercicio como jueces, estudiar bien las bases, las categorías, las imágenes premiadas en anteriores ediciones…
      • – Adquirir varios pares de guantes de algodón o lino y llevarlos sin estrenar por si hubiera que nombrar a un auxiliar o por si los que hubiera no estuvieran debidamente preparados.

 

PRIMERAS ACCIONES:

    • – Presentarnos adecuadamente al resto de jueces y al público, si es costumbre del certamen. Insistir en la responsabilidad adquirida y justificar la preparación ante la misma.
    • – Si no se observa la presencia de auxiliares preguntar sobre los mismos y, en su caso, nombrar a una persona ajena al certamen para que ayude en la manipulación de las obras, para lo que se le facilitará un par de guantes que eviten manchar o deteriorar las obras en su manipulación.
    • – Preguntar si ha habido ya descalificación de las obras que incumplen bases, lo que es tarea del jurado. En tal caso atender a las bases de presentación, materiales, formato, especificaciones para discernir si la descalificación es o no procedente. Un auxiliar o un organizador no tiene potestad para descalificar.
    • – Comprobar que se mantiene el anonimato de los autores y que el certamen se desarrolla de forma ética.

 

AL INICIO DEL CERTAMEN:

  • – Preguntar a los organizadores o al presidente del jurado sobre la forma de proceder, si se dispone de alguna ya establecida.
  • – Una de las formas más prácticas de proceder cuando no hay nada establecido y tanto el resto de jueces como el organizador no sabe cómo proceder es que cada jurado elija las que le gustan. Se va descartando lo que ningún juez elige.
  • – Asegurar que las obras se exponen en condiciones de regularidad de luz y lugar. Si no es así buscar un caballete o determinar un lugar y pedir a un auxiliar que vaya colocando y retirando las obras allí durante el mismo plazo de tiempo.
  • – Pedir lectura pública de las bases del certamen, de esta forma el resto del jurado las podrá repasar mentalmente y el público presencial será más consciente de decisiones trascendentes del jurado, como la descalificación de una obra.
  • – Mantener una postura firme pero dialogante, escuchando la opinión de los jueces especialistas, si los hubiera.

Las calificaciones de Fepfi (Federación Española de Profesionales de la Fotografía y la Imagen) es un evento que proporciona una gran experiencia para los jueces. El que haya un proceso bien establecido y con público presencial le confieren una carga docente importante tanto para los jueces como para los participantes. En mi opinión el calificar una obra en base a una puntuación y con el sistema que Fepfi tiene establecido, es una forma ejemplar de proceder en un certamen.
Fotos: Philippe Uglieta / Fepfi

DURANTE EL CERTAMEN:

  • – Pensar bien en el lenguaje empleado, mantener en todo momento el respeto hacia los autores sea cual sea su gusto y estado evolutivo. Intentar no emitir juicios absolutos, con palabras como buena o mala fotografía, utilizar la subjetividad de a mi me gusta o no me gusta.
  • – Ser conscientes de que hemos sido elegidos para representar a un sector de participantes, hacer valer nuestras opiniones.
  • – No se debe tocar las copias, para eso están los auxiliares o asistentes. No sabemos si el nombre del autor está por detrás y podemos descalificarlo fácilmente, sea accidental o intencionadamente. También podríamos deteriorarlas y tal vez se contemple su devolución.
  • – Cuando haya público asistente, tratar de ser pedagógico, justificando nuestras elecciones y destacando cuáles son, a nuestro juicio, las virtudes de las obras y aquellas cuestiones que puedan penalizarlas.
  • – Actuar con decisión y seguridad, examinando por igual las obras y con detalle, todas ellas.
  • – Abstención. Se recomienda la abstención si se conoce al autor de la obra, si no se comprende la misma o no nos sentimos capaces de valorarla con justicia.
  • – Hacer constar obras dañadas para determinar si lo han sido durante el transporte o en su manipulación.
  • – Observar el comportamiento y coherencia del resto del panel. Preguntar si están las favoritas de cada juez en la fase media. Comprobar si el procedimiento funciona. Observar si hay malas prácticas por parte de algún juez.
  • – En caso de comprobar que el concurso no cumple las mínimas garantías, pedir su anulación, impugnarlo o detener el proceso de jurado.
  • – Preguntar si se sigue el orden en las colecciones, si están ordenadas las obras.

 

AL FINAL DEL CERTAMEN:

  • – Podemos llamar a recalificar en cualquier momento a una obra si sentimos que no hemos sido justos con nuestra decisión. Para ello es fundamental acostumbrarse a anotar de forma rápida en una libreta el número de obra, el mensaje de la misma y la calificación que emitimos y que obtiene.
  • – Registrar los premios cuando se hacen públicos los nombres de los autores y comprobar al firmar el acta y en la posterior publicidad.
  • – Pedir una valoración final sobre el desarrollo del certamen y hacer propuestas de cambio o mejora.
  • – Despedirnos adecuadamente y felicitar al organizador por el evento.

En las calificaciones de Fepfi los jueces pueden evaluar las imágenes a diferentes distancias, mientras que el público sigue el proceso por unas pantallas de plasma a distintas alturas de la sala. Tras una cortina gris los auxiliares presentan las obras en un torno giratorio, de forma que los jueces solo visualizan una foto cada vez. Tras evaluarla se organizan en las mesas de calificación según la puntuación obtenida.
Fotos: Philippe Uglieta / Fepfi

MÉTODO PROPIO DE EVALUACIÓN.

Una vez que hemos profundizado e interiorizado el conocimiento preparativo para calificar o evaluar las fotografías de un evento con tal finalidad, tendremos que abordar mentalmente el momento en el que tengamos que ejercer con la carga de responsabilidad que conlleva. Para ello conviene realizar una prácticas ficticias en un contexto simulado con el fin de ir obteniendo seguridad y velocidad en nuestros procesos apreciativos y evaluativos.

Este método constituye mi aportación como juez y formador. No lo he visto así expresado con anterioridad y creo que es novedoso, aunque lo he madurado mucho durante los cursos y certámenes. Está contenido en algunos de mis libros formativos y los cursos que imparto. Puede aplicarse a ambos lenguajes visuales pero sería muy conveniente que el jurado sepa los valores principales de cada uno y en qué medida pueden estar presentes en una obra.

Este es un método propio que se basa en la transmisión de emociones en la fotografía. Nuestra reacción al contemplar la fotografía será la clave.

En mi opinión el impacto visual lo resume y sintetiza todo, es un valor directo y completo que agrupa de forma holística desde el valor del momento o el mensaje hasta el de la calidad de presentación de la obra. La evaluación se produce de forma inmediata, directa, sin atender a consideraciones razonadas. Se puede utilizar cuando no hay tiempo para analizar valores con detalle o como inicio de una valoración más profunda.

Es curioso cómo con este protocolo podríamos obtener valiosos datos simplemente observando las reacciones del público presencial, o bien de los otros jueces, incluso sin haber visto la obra con nuestros propios ojos. De la observación de esta expresividad por parte de terceras personas surge esta propuesta de protocolo para comenzar a formarnos como jueces.

Dentro de la experiencia que vamos a vivir, debemos atender especialmente a este proceso:
Observación de la obra – Apreciación del impacto visual de la imagen – Reacciones propias como observadores – Valoración como jueces.
Sin olvidarnos, como mero ejercicio, de captar la reacción que la imagen despierta en el resto de compañeros del jurado y en la audiencia si la hubiera.

Rechazo
Indiferencia
Aceptación
Valores
Sensaciones
Emoción
Conmoción

Estas reacciones pueden sentirse en diversas etapas de la percepción de la imagen, desde la captación de la imagen, por el propio fotógrafo, en su exhibición pública o en su evaluación por especialistas.

Parece arriesgado por lo novedoso, pero a mi me funciona. Es una apreciación global e inmediata. La principal apreciación es en qué medida nos impacta. Es importante plantearse el porqué, atender al mensaje y a aquellos tratamientos o expresiones que añaden o restan valor a la imagen. Es decir, que refuerzan su impacto o que lo disminuyen.

Este protocolo puede resultar muy útil si vamos a ejercer en calificaciones sin una experiencia previa. Podemos proponer una correlación entre las valoraciones y el impacto visual inmediato para empezar con la formación de un juez en fotografía. De esta forma una u otra fórmula nos pueden ayudar en caso de duda o incertidumbre. En muchas calificaciones de certámenes internacionales nos pedirán una evaluación de 0 a 100, por lo que podemos efectuar una correlación que nos oriente.

En la justificación de nuestra calificación a una obra debemos atender en primer lugar a su impacto visual y la transmisión de emociones, para pasar a una mayor consciencia sobre el lenguaje empleado, ya sea fotográfico o compositivo. Conviene dedicar una atención secundaria al concepto y mensaje que nos propone la imagen. Dentro del lenguaje fotográfico atenderemos a la sensación de momento, al tipo o tipos de momento de que trate y a su valor, ya sea por infrecuente o por trascendente. Dentro del lenguaje compositivo se recurre al uso de los elementos de la sintaxis visual y al protocolo “Bondades de la Composición”.

Si se nos pide improvisar un comentario o análisis de la imagen como jueces, es interesante comenzar haciendo alusión a lo que la imagen nos ha transmitido, a su mensaje, momento y aspectos positivos, aquello que nos ha gustado de la imagen para posteriormente pasar a las propuestas de variación.

El reglamento que rige el procedimiento de calificación de obras de Fepfi, un valioso documento para incorporar a la cultura de un juez. Aunque varias entidades disponen de algún material formativo, es recomendable proceder a su revisión periódica por un panel de expertos o de jueces experimentados.
Fotos: José B. Ruiz

LA VALORACIÓN DE LA PRESENTACIÓN

Muchos certámenes siguen solicitando copias impresas a los autores que deseen participar. En mi opinión, la presentación de las obras es importante por la forma en que un autor nos muestra su obra, las calidades y acabados que ha elegido para que un panel de jueces la valore. Sin embargo, a este particular no dedico un gran baremo de puntos salvo que se trate de una presentación extrema por lo elaborada o por su deficiencia. Son unos 5 puntos del total los que suelo dedicar a valorar la presentación de la obra.

Algunas de estas características pueden estar definidas en las bases y a ellas hay que acudir para admitir o no la obra, pues su incumplimiento supone la descalificación.

Tamaño. Hay imágenes que se reproducen en un formato grande por su elevada presencia de detalles, o por alguno en particular que no sería convenientemente apreciado en pequeño. Especialmente el gran paisaje, aquellos captados con una focal de amplio ángulo de visión, suele requerir de un tamaño de reproducción lo suficientemente grande como para apreciar los detalles de la escena. Por el contrario, aquellas imágenes de aproximación o realizadas con focales largas, así como aquellas de escenas con cierta intimidad, en las que atisbamos una escena en interiores, suelen reproducirse a un tamaño menor. En las primeras porque no es precisa la mayor ampliación para percibir su contenido, que es una extracción o un detalle de un paisaje o un sujeto y en las segundas por reforzar esa sensación de espectadores de una escena íntima, de tener que aproximarse a la obra para apreciarla. Dentro de lo que marque la normativa del certamen, el juez debe evaluar la adecuación del formato y tamaño de la presentación al contenido de la obra.

Papel. Un juez que evalúe copias impresas debe esforzarse por adquirir diversos catálogos de papel de los fabricantes más utilizados para familiarizarse con sus texturas, colores, aspecto y acabados, con el fin de lograr identificarlos. Los catálogos de Canson, Hahnemuhle o Fuji suelen enviarse pagando los portes o un pequeño importe, si los solicitamos como jueces de concursos. Podemos estudiar por un lado los papeles texturizados, como los acabados Rag que se elaboran con fibras vegetales, salvo los de tipo Platine, que ya no presentan textura identificable al tacto. Los papeles baritados se suelen emplear para presentar obras en blanco y negro o monocromas de elevado contraste y pueden reconocerse por el olor típico que desprende la barita. Los papeles de brillo y alto brillo (Gloss) tienen un acabado liso y que refleja mucho la luz. Los papeles satinados son un punto intermedio entre la ausencia de brillo de una papel Rag y los de alto brillo. Al bloque de papeles con acabado de lienzo se le suele llamar Canvas y pueden tener una base plástica o de tela, también presentan una gran textura. Además hay papeles especiales que no son de un uso cotidiano en los laboratorios pero que debemos conocer visitando con frecuencia las empresas de copiado e impresión.

De nuevo el juez debe valorar lo acertada o no que haya podido ser la elección del papel para una obra en concreto. Aquí debe percibir la intención del autor hacia connotaciones más artísticas, en los papeles texturizados y canvas, que suelen reforzar el impacto de obras con mayor carga abstracta, mientras que otros permiten resaltar el detalle y otros refuerzan el aspecto y tratamiento clásicos de una obra.

Suelo recomendar que aquellos autores avanzados que utilizan un papel de calidad y deseen causar una buena impresión a los espectadores entendidos y al panel de jueces presenten sus obras de forma que haya una parte impresa y un margen no impreso, donde no se haya depositado ningún pigmento o recubrimiento, de forma que se pueda apreciar el color y la textura del papel empleado y cómo afectará a la percepción del color, especialmente el blanco.

Impresión. En buena medida este proceso es el responsable de la reproducción del color, por lo que, sin ser expertos, debemos al menos saber reconocer si la obra procede de una impresión química, por láser RGB, por sublimación o por inyección. En este último caso, que es el más utilizado en los certámenes en los que suelo ejercer, dan un gran resultado las tintas de alta pigmentación.

Recubrimientos. Son tratamientos que pueden recubrir la copia de forma completa o bien selectiva, como es el caso de una reserva. Las copias pueden presentar una capa externa de barniz o laca, incluso de plástico, para proteger los pigmentos o bien para mostrar un acabado específico. Por lo general se aplican a los papeles texturizados de acabado mate, no es recomendable aplicarlos a papeles de brillo o alto brillo o a papeles baritados.

Enmarcado. En los certámenes en los que se evalúan copias suelen presentarse muchas en unos sobres que proporcionan un soporte trasero de cierta rigidez, normalmente en cartón y un acabado frontal de ventana en diversos materiales que incluyen el paspartú cortado recto o al bies. También abundan los enmarcados de copias sobre foam con un cartoné de paspartú al frente. Si deseamos apreciar los detalles más finos, debemos atender a que el corte haya sido trasero para que no se aprecie las finas líneas de corte que quedan al frente si el corte al bies no se produce por detrás. Algunos autores apuestan por marcos en madera o metal que aportan un aspecto que puede reforzar las connotaciones clásicas o modernas, sencillas o regias. También se emplea el entelado del contorno de la mancha de tinta con telas como la arpillera, el terciopelo, etc, e incluso el que haya un marco interno normalmente de molduras de madera.

Perfilado. En metal o madera comúnmente, rodean la obra por los laterales en un fino marco que no sobresale por delante envolviendo la presentación pero que tapa el perfil de la misma para que no se perciban las diferentes partes o capas que la conforman o bien como adorno sencillo. Suelen ser colores metalizados o acromáticos.

Soporte. Además de constituir la base sobre la que se imprime puede constituir la trasera de la obra. Se suele imprimir sobre papel de diversas calidades pero también es posible imprimir sobre metal, vinilo, neopreno, madera y muy diversos soportes. De nuevo, las claves para su valoración será la percepción del juez sobre la adecuación a la obra presentada, el entendimiento de la intencionalidad de su autor. Hay quienes prefieren la austeridad en su presentación y mostrar la obra sin adornos ni ostentaciones, hay otros que quieren reforzar su aspecto de obra de arte y pueden recurrir a marcos dorados y telas que conforman una ventana y quienes apuestan por acabados de aspecto futurista, recurriendo a metales y a los últimos materiales disponibles o improvisados.

Acabados. En el mercado hay numerosas propuestas de acabado de la obra impresa que ya tienen un nombre y unas calidades establecidas, como es el caso del Dibond. Se trata de un soporte, frecuentemente en aluminio extrusionado, donde se imprime o adhesiva la copia, con unos tacos o soportes traseros que permiten colgar y separar el panel de la pared. También se presentan obras montadas entre paneles de plexiglass de diferente grado de transparencia, en poliester, vidrio y otros soportes para acabados Duratrans o Duraclear, que pueden ser o no retroiluminados posteriormente.

Ejemplo de acta del concurso que organizó la Fundación Accede en su primer certamen. El juez debe registrar el fallo y orden de premios y comprobar que se respeta en el posterior acto público y divulgación del resultado por parte de la organización. Únicamente a los jueces compete descalificar una obra o decidir sobre el orden de premios.
Fotos: José B. Ruiz

LA VALORACIÓN DE FICHEROS DIGITALES

Sin pretender ser exhaustivos con los requisitos que un juez debiera valorar a la hora de aceptar su participación en un certamen, si podemos proponer atender a los siguientes aspectos:

  • – Tamaño del fichero. Con un mínimo de 2.500 píxeles que permitan su apreciación global en un monitor o proyección en alta definición y la observación de sus detalles en caso de ser necesario.
  • – Proyección del fichero. Se efectuará en un monitor de calidad, calibrado, o bien de forma no excluyente, en proyección sobre una pantalla blanca mate. El tamaño de reproducción y la distancia de observación debe adecuarse a las circunstancias para tener una correcta percepción de las imágenes.
  • – Color. Debe recogerse en las bases el perfil de color que deben tener las obras presentadas en fichero digital.
  • – Condiciones de la sala. Es recomendable que cada imagen esté un tiempo determinado e igual para todas, mejor si hay una imagen o un espacio en gris o en negro entre ellas. Deben evaluarse en razonables condiciones de silencio, sin iluminación en la zona de proyección.
  • – Metodología. Es interesante, aunque no imprescindible, que se valore mantener el anonimato de las puntuaciones o valoraciones y que se efectúen o se conozcan todas a la vez, de forma que no haya condicionamiento por la decisión o valoración de otros miembros del jurado.

Hay certámenes de reconocido prestigio que no deben presentar dudas al juez en su decisión de aceptar o no participar en el panel de jurado, sin embargo debe cuestionarse recabar información de aquellos que le sean desconocidos sobre el procedimiento y la calidad general del visionado antes de tomar la decisión de aceptar.

El festival de Montphoto tras la noche de entrega de premios ofrece ponentes internacionales que son referentes en la fotografía de Naturaleza y atrae a una comunidad que valora iniciativas de índole social que trascienden a la propia organización del concurso. Si algo se puede resaltar sobre el resto de aspectos es el formidable equipo humano de este evento.
Fotos: Montphoto.

COMENTARIO DE UNA IMAGEN. PROTOCOLO.

El juez que está interviniendo en un certamen de calificaciones o de orden de premios puede ser requerido a justificar su decisión, puede actuar de una forma docente si hay público presencial o formar parte de un panel de comentario y propuestas de variaciones sobre las imágenes.

Un fotógrafo de formación sólida podrá efectuar un comentario bien fundamentado, lleno de valores y consejos de utilidad al autor de la imagen. En este proceso se sentirá cómodo, deseoso de compartir sus puntos de vista y gustos. Por el contrario, pedir un comentario o una opinión a un juez o a un fotógrafo en el inicio de su proceso evolutivo puede ser una experiencia muy desagradable y llena de tensión. Lo ideal en el caso de tener que pedir un comentario a una obra es hacerlo forma abierta y que quien desee hacerlo o se sienta capacitado, que sea libre de proceder.

Para comenzar debemos asumir que en un análisis o comentario es arriesgado tratar de explicar de forma absoluta lo que el autor ha querido expresar en su imagen, pues es muy frecuente la equivocación. La forma correcta de hablar sobre el mensaje es expresar nuestra opinión en términos claramente subjetivos.

Este protocolo nos lleva a reflexionar de forma ordenada sobre los aspectos compositivos de mayor relevancia en una imagen:

  • – Podemos empezar hablando sobre lo que nos transmite la imagen.
  • – Resaltaremos todos los aspectos positivos que percibimos.
  • – Podemos valorar a continuación aquellas variaciones que propondríamos como enriquecimiento a una propuesta ya elaborada, como alternativa o como materia de reflexión.
  • – En aquellos eventos en los que se evalúe copias impresas podemos dedicar un pequeño espacio para comentar el grado de adecuación de su presentación.
  • – Podemos finalmente pedir opinión al público sobre las diversas cuestiones o dudas suscitadas, los cambios que podamos mostrar por comparación, etc, para ver los gustos de cada uno y del total de la audiencia.

Conviene tener muy claros estos aspectos en nuestro comentario:
Concepto: Tema genérico de la imagen.
Mensaje. Contenido y estética.
Contenido – Qué se expresa en concreto del tema. Título o ausencia.
Estética – Lenguaje y valores. Tratamiento o procesado. Técnica. Presentación.

Nuestros comentarios también pueden llevar a preguntas al autor sobre su preferencia por esta o aquella propuesta o sobre su ambigüedad o precisión al realizar el encuadre y con respecto a las propuestas que podamos hacer. Estas deben ser propuestas a sumar, no excluyentes. Se trata de respetar la imagen del autor y proponer variaciones.

Sobre los comentarios que más frecuentemente se realizan:

  • – Reencuadre. Es una propuesta muy frecuente, se incluye aquí el formato panorámico en diversas proporciones, si hay mucho espacio vacío sin propósito en la parte inferior o superior de la imagen, así como el formato cuadrado u oval en retratos.
  • – Ubicación de los elementos, superposiciones y proporciones. Recordemos que todo en la imagen debe estar colocado donde queramos, sin excusas, salvo que se trate de un ejercicio.
  • – Expresividad. Hay imágenes que parecen no hablar de nada, que no haya habido un propósito claro para hacerlas o que no logran transmitir un mensaje a primera vista.
  • – Retoque. El retoque de la imagen o su postprocesado puede potenciar la intencionalidad y el mensaje, mostrando un trabajo minucioso y con buen manejo de las herramientas o puede ser inadecuado, burdo o poco acorde con otros valores de la imagen, hasta el punto de restarle expresividad e impacto.

El Trofeo Guipúzcoa Internacional es un certamen referente en cuanto al nivel de las obras premiadas. Su organización fomenta a los jueces de procedencia nacional y nos permite adquirir formación y experiencia en un evento de gran nivel.
Fotos: Web del TGI.

LA ÉTICA DEL JURADO

Probablemente la primera cuestión ética que se plantea un juez que recibe una propuesta de ejercer es la de aceptar o no dependiendo de la normativa que regula el certamen y sus características (premios, derechos sobre las obras premiadas y no premiadas…). Si se detecta la presencia de claúsulas abusivas o no éticas, si a nuestro parecer la dotación de los premios no es suficiente, si pensamos que no se va a garantizar un proceso justo… debemos decidir como jueces si vamos a respaldar el certamen con nuestra participación o si debemos proponer los cambios que consideremos necesarios para aceptar en otras convocatorias o incluso si no es un tipo de certamen con el que queramos vincularnos.

En nuestro comportamiento debemos evitar condicionar al resto de jueces, tratar de no imponer nuestra opinión y respetar las decisiones de la mayoría. Asimismo debemos velar por la limpieza del certamen y la garantía de anonimato de los participantes.

Debemos prestar especial atención al lugar dónde se observan las fotos, de forma que se evalúen bajo las mismas condiciones de luz, durante el mismo tiempo, con el mismo grado de observación e interés.

Un jurado con cierta madurez evitará emitir juicios de valor por encima de sus capacidades, expresiones como fotografías buenas o malas deben ser desechadas en favor de posturas subjetivas de tipo me gusta o no me gusta, me transmite, me impacta, que respeta aquellas obras que podemos no comprender o bien cuyo gusto no compartimos con otros jueces o autores.

Un juez no debe tocar las obras presentadas, ni siquiera con guantes. Para evitar suspicacias y posibles abstenciones o descalificaciones de obras el juez no debe tocar las obras y menos aún manipularlas o girarlas. Si desea observarlas a una distancia muy próxima o proceder a la determinación del papel baritado por su olor debe pedir al auxiliar que le asista o bien aproximarse a la obra en su lugar de exhibición.

Sobre la posibilidad de otorgar varios premios a obras de un mismo autor, en mi opinión es una postura errónea e inaceptable que no se permita, la imagen que más ha impactado y gustado a los jueces debe ser la primera clasificada y lo mismo para la segunda y la tercera. En caso de ser varias de ellas del mismo autor se debe mantener el orden de fallo aunque luego no corresponda con el orden de premios, pero un autor que alcance la maestría tiene derecho a conocer el impacto visual de su trabajo, reciba o no premios si así lo estipularan las bases.

Con gran perplejidad he podido observar en algunos eventos que hay jueces que quieren condicionar al resto del panel, ya sea tratando de imponer su gusto de forma directa, bien con un comportamiento poco adecuado. Algunos síntomas a detectar y prevenir en comportamientos poco maduros o incluso poco éticos son estos:

  • – La petición de agrupar las fotografías por temas, por sujetos o disciplinas que no contemplen las bases. En un concurso de tema libre proponer la separación de las obras en color y blanco y negro, por ejemplo, es indicativo de una mala praxis.
  • – Tratar de comparar obras, pedir que se coloquen obras de una temática que no contemplan las bases con el fin de eliminar algunas de ellas. No hay nada que comparar en dos imágenes que no sean de una serie. La evaluación de la obra por puntuación elimina estos procedimientos poco justificables.

Para finalizar os propongo una cuestión interesante que surge a menudo tanto en los cursos avanzados que suelo impartir, como en el contexto de varios certámenes por parte de la apreciación de algunos jueces:
¿Hay necesidad de comprender la imagen?
¿Basta con sentirla o es importante saber explicarla y analizarla?

En mi opinión, no es un buen indicativo que se produzca este hecho. Si no comprendemos la imagen que tenemos delante, puede suceder por dos causas fundamentales: Que no estemos preparados para entenderla, es decir, que su expresión quede fuera de nuestro entendimiento y alcance o bien, que sea una imagen incomprensible. En el primer caso, podemos observar al resto del panel de jurado, pues puede ser que reaccione de igual manera y pasemos al segundo supuesto. O bien podemos percibir que la obra es apreciada y entendida y sería una señal de que debemos trabajar más para evolucionar nuestro criterio y conocimientos. El espectador puede simplemente contemplarla y sacar sus conclusiones. Pero de un juez se espera que sepa evaluarla y argumentar sus decisiones. Si realmente nos sentimos incapaces de valorarla mi consejo es la abstención, un juez suplente deberá emitir su calificación en nuestro lugar.

Ante la proliferación de malas prácticas en concursos de fotografía AEFONA, la Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza comenzó una iniciativa pionera en el año 2011, la creación de un comité de análisis de bases de concursos, el asesoramiento a cualquier iniciativa, la elaboración de un modelo de bases dignas para los participantes, la creación de una listas blanca y una lista negra de concursos, etc. El comité integraba a fotógrafos experimentados y referentes en el sector que contactaban con la organización del certamen y les informaba para pedir cambios en sus bases. Otorgaba el logo AEFONA Recomendado a aquellos con bases éticas y dignas.
Fotos: Web Aefona.

SIMULACIONES Y PRÁCTICAS

Entre las apreciaciones más frecuentes de los jueces noveles están el nerviosismo que se produce en su primera experiencia, la falta de preparación al certamen en concreto, al no haber releído las bases y las categorías, sin haber visto obras premiadas en anteriores ediciones y, en muchos casos de eventos de ámbito internacional con mucha participación, la falta de seguridad, que se puede ver acentuada por una velocidad en el proceso y las decisiones del resto del panel que no había previsto.

En algunos concursos las obras se examinan durante segundos y en ellos debemos ser capaces de otorgarle una puntuación o bien de tomar la decisión sobre si debe pasar de ronda o no.

Con el fin de prevenir estas situaciones resulta muy conveniente realizar unas simulaciones o prácticas con el fin de obtener una soltura y experiencia previas, en privado. Idealmente podríamos hacerlas en el marco de una asociación, acompañados de otros compañeros con mayor experiencia. Se muestran diversas imágenes de una exposición o liguilla y los jueces van otorgando puntuaciones. Al final del proceso se hace una puesta en común sobre las diversas valoraciones y su justificación.

En una segunda fase debemos dedicarnos a ir adquiriendo mayor seguridad, a tener sensación de justicia con nuestras decisiones. Finalmente debemos esforzarnos en la velocidad de nuestra percepción, de forma que inmediatamente seamos conscientes de lo que estamos viendo, de nuestras sensaciones, de su impacto visual.

La Federación Internacional de Fotógrafos de Naturaleza celebra su concurso de fotografía desde hace décadas. Para su edición en 2019 ha elegido la plataforma Fotogenius, que da soporte a numerosos concursos y que resulta una notable iniciativa que permite consultar las bases de diferentes certámenes y las fotos premiadas.
Fotos: Web Fotogenius

EL AUTOR. José B. Ruiz.

Es docente en fotografía desde 1986 y ha impartido de forma intensiva formación en numerosas iniciativas a nivel internacional tanto en Europa como América. Destaca su proyecto para Caja Mediterráneo “Un año de fotografía” (https://unanodefoto.webcindario.com) (https://365diasdefotografia.neocities.org/) también disponible en aplicación gratuita para Android (https://play.google.com/store/apps/details?id=appinventor.ai_rb_arestegui.UADF). Imparte formación online en diversas iniciativas como el grupo de estudio de facebook (https://www.facebook.com/groups/1201124949937754/)

Ha sido nombrado Embajador de la CEF e imparte uno de los primeros cursos de formación de jurados para la Federación Levantina de Fotografía.

Ha ejercido como jurado en más de 100 concursos internacionales de fotografía. Ha sido juez calificador para FEPFI y para AFPV. Entre su experiencia como juez en concursos internacionales destaca:

Concurso Wildlife Photographer of the Year 2008.
Reino Unido.
Concurso Scottish Natural Heritage 2008.
Escocia.
Concurso ASFERICO 2010. 
Italia.
Golden Turtle 2013. Rusia.
Concurso Biophoto 2015. Italia.
Salón FotoFinlandia 2018. Finlandia.

En España ha ejercido como juez en certámenes como:

Trofeo Montbarbat 2006.
Concurso Aefona 2007.
Sierra de Baza 2009.
Concurso de fotografía Villa de Ibi 2010.
Calificaciones de Fepfi 2010.
Canson Infinity 2011.
AsisaFoto 2012.
Concurso Internacional de Monóvar 2013.
Concurso AFPV 2012, 2016.
Trofeo Guipúzcoa Internacional. 2016.
Concurso Internacional de Alicante 2017.
Federación Andaluza de Fotografía. 2018.

Ha sido presidente del jurado y juez de la categoría paisaje del concurso FOTOCAM 2008 a 2010. También ha ejercido como jurado en concursos de arte, diseño y pintura. Para la IFWP, Federación Internacional de Fotógrafos de Naturaleza elabora las bases y organiza su concurso desde 2017.

Algunos recuerdos del pasado en experiencias tanto el WPYC en Londres como en la GDT en Alemania, junto a jueces y premiados en un certamen de hace más de una década.
Fotos: José B. Ruiz