Probablemente los cambios de paradigma que un fotógrafo ha vivido en su trayectoria vital describen de una forma bastante precisa su edad y experiencia.

A los más veteranos en la fotografía nos ha sucedido que cuando abrimos los archivadores nos aparecen negativos en blanco y negro, negativos en color y diapositivas.

Aquellas nostálgicas películas en emulsión de haluros de plata, los celuloides que algunos echamos de menos por haber sido parte de nuestra historia, por el esfuerzo que nos llevó comprender cómo exponerlas de forma adecuada y sacarles partido luego en las copias y reproducciones.

Recientemente un buen amigo, Antonio Mac Guiver, responsable de los inventos y “apechusques” que voy precisando según el tipo de fotografía que he ido haciendo a lo largo de los años, me dijo que iba a digitalizar unas diapositivas antiguas así que fuimos investigando cómo proceder. Apuntarse a las ideas ajenas con el sano motivo de hacer una simbiosis es una buena sinergia para la vida en general.

Si disponemos de diapositivas o negativos de encargos, recuerdos, obra de autor… podemos digitalizarlas con una calidad muy elevada con un gasto mínimo utilizando nuestro equipo de fotografía y el Macguiverineitor.

DIGITALIZAR UNA PELÍCULA EN EMULSIÓN

Mi experiencia como fotógrafo profesional y editor me llevó a conocer diferentes formas de escanear un original en película negativa o positiva que me resultó muy valiosa y que expongo a continuación.

-Escáneres domésticos. Hablé con varios amigos que tienen escáneres de diversos tipos y me confirmaron lo que me sucedía con mi Nikon Coolscan, que los resultados no eran óptimos y que la calidad se resentía mucho. El problema con los escáneres domésticos es el sensor. Como ha sucedido con las cámaras, los sensores han ido evolucionando, especialmente en rango dinámico, por lo que un escáner con unos cuantos años a cuestas, además de posibles desgastes en color o intensidad de la lámpara que ilumina la emulsión, tendrá un sensor que puede no tener las prestaciones necesarias. Con el tiempo, los escáneres específicos para diapositivas y negativos acumulan polvo en su interior, trabajan “en caliente” y por las ranuras de ventilación suele entrar mucho polvo y suciedad que acaba depositándose sobre el sensor o la lámina que lo protege. Los escáneres domésticos modernos más accesibles tienen un problema similar, que para tener un precio accesible no pueden incorporan un sensor de muy elevada calidad. Si vamos a adquirir un escáner doméstico de altas prestaciones debemos asumir un elevado coste y una obsolescencia de pocos años.

Cualquier escáner que podamos adquirir tendrá el problema del desfase con el tiempo, de su obsolescencia en las prestaciones. En 1991 adquirí este Nikon Coolscan LS 4000 para película negativa y positiva. Sus prestaciones solo eran aceptables, una calidad limitada por los sensores de la época a un precio muy elevado. En la actualidad ni siquiera modelos superiores igualan al Macguiverineitor.

 

-Escáneres de tambor. En las imprentas y fotomecánicas solíamos escanear las diapositivas para obtener un fichero digital que pudiera ser reproducido en libros y publicaciones. Son máquinas con un tamaño considerable, dispuestas en horizontal sobre un soporte.

Mi experiencia en este sentido ha sido con unos 4 escáneres diferentes, de diversas imprentas en mi ciudad, Alicante, de los servicios de la empresa TPA (Técnicos en Preimpresión y Asociados) en Madrid y alguna prueba más en visita a imprentas de amigos y proveedores.

La calidad era bastante buena, dependiendo del escáner, del operario, ya que su manejo requería de una considerable especialización y había que enfocar cuidadosamente, y del posterior procesado que solía hacerse del fichero resultante (limpieza de partículas, ajuste de color y enfoque). Había varios inconvenientes, como era el precio, el deterioro del original y la nula autonomía en el proceso. La diapositiva se desmontaba de su marco y, al igual que un negativo, se limpiaba, se impregnaba con un aceite y se adhería al cristal cilíndrico del escáner. Normalmente se pegaba por los bordes perforados con una tira adhesiva de fixo. El resultado del escaneo era con frecuencia el deterioro de la imagen, ya que la limpieza posterior podía ser más o menos agresiva y un desembolso que lo hacía inviable para digitalizar un archivo extenso.

-Escáneres de columna. Con la aparición de las cámaras digitales la digitalización de películas de emulsión tuvo una grave crisis que supuso el auge de una nueva generación de escáneres con una estructura vertical en vez de horizontal. Ocupan menos espacio y disponen de un rail en el que se pueden ajustar tiras de negativos o bien diapositivas sin pasar por estos procesos más agresivos y su calidad en general depende de nuevo de las prestaciones del sensor que incorporan.

He probado desde escáneres sencillos como el Photovix, con una calidad muy comprometida, hasta otros más complejos y caros en estudios de profesionales y empresas del sector, no siempre con resultados óptimos.

Para obtener una digitalización siquiera “decente” hay que disponer de un considerable presupuesto de muchos miles de euros y de espacio para ubicarlo, por lo que han sido frecuentemente adquiridos por empresas con una demanda que pudiera mantener un servicio de escaneo más o menos intensivo. De nuevo tendríamos que asumir un elevado coste y una obsolescencia de pocos años.

-Escáneres planos de sobremesa. Con diversas adaptaciones, muchos modelos de escáner plano de sobremesa para documentos opacos, pueden digitalizar películas fotográficas de emulsión. El resultado suele ser muy desalentador, con imágenes poco nítidas y un color muy deficiente. Su escaso precio y poca especialización nos hace sospechar sobre diversos aspectos del proceso, especialmente sobre las prestaciones del sensor. Esta forma de digitalización de película fotográfica la deseché tras unas cuantas pruebas con diferentes modelos de marcas como Epson Minolta o Hewlett Packard, si bien hace varios años que no estoy al corriente de novedades.

Este antiguo copiador de película Jessop con zoom tiene dos grandes defectos, a mi juicio, y una virtud. Lo he adquirido de ocasión por 25 euros. Los defectos son el no poder diafragmar, ya que va directo a la cámara con un adaptador bayoneta-rosca y las lentes internas de calidad muy limitada para permitir hacer zoom y captar partes de la imagen (lo que ahora podemos hacer con un recorte). La virtud son las piezas que podemos extraer.

 

MIS PRIMERAS OPCIONES. Pensando en una forma de lograr digitalizar de forma autónoma mis fotografías de tantos años de dedicación profesional (encargos, obra de autor, imágenes premiadas…) que forman parte de mi historia y a las que tengo tanto aprecio, se me ocurrió empezar por analizar las opciones que tenía.

  • Un escáner de diapositivas Nikon Coolscan LS 4.000 propio y un modelo más moderno que me pueden prestar. La calidad que obtenía no me resultaba aceptable, sobre todo por nitidez y rango dinámico.
  • Un reproductor de diapositivas que utilizábamos para copiar diapositivas sobre otra emulsión. He probado varios modelos, entre ellos el de la marca Jessop. Están concebidos para utilizarlos con una cámara réflex de emulsión pero pueden ser adaptados de forma sencilla a una montura de Canon o Nikon para su uso con una cámara digital. El problema de este reproductor es que dispone de lentes internas de calidad muy cuestionable que permiten hacer zoom para reproducir solo una parte de la película insertada en el portadiapositivas o portanegativos. Además no dispone de diafragma, por lo que una diapositiva ligeramente curvada aparece con zonas desenfocadas.

Los “virtuosos” accesorios del reproductor Jessop para copiar o duplicar película ya separadas, los rieles que permiten alojar dos diapositivas o una tira de negativos y el extremo donde se alojan, una ranura pasante con un disco difusor de metacrilato.

EL SENSOR DE UNA CÁMARA. En mi caso la solución más económica y de calidad, curioso que ambas características por una vez coincidan, fue pensar en utilizar el equipo fotográfico del que ya disponía:

  •  El sensor de mi cámara fotográfica digital de altas prestaciones, la Canon 1DX, con un buen rango dinámico.
  • La óptica macro que utilizo con mucha frecuencia, el 180 mm f/3,5. Se trata de un objetivo con una calidad óptica excelente.

De esta forma podría beneficiarme de una característica fundamental que los reproductores de película en emulsión no tienen: la profundidad de campo.

Además, podría ir utilizando diversas cámaras y objetivos con facilidad, con lo que se garantiza la renovación de la parte más importante de un digitalizador de película fotográfica: el sensor que capta la imagen.

 

¡EL MACGUIVERINEITOR!

En el mercado hay ya artículos comercializados para digitalizar película en emulsión con un precio que oscila entre los 40 y los 150 dólares. Su uso con una cámara y objetivo de altas prestaciones, con el fin de obtener los mejores resultados, presentan varios graves defectos. Uno de ellos es la lente dióptrica interna de muy deficiente calidad que muchos usuarios acaban extrayendo. La segunda es la longitud del tubo que la aloja y que se acopla a la cámara, unos 11 cm, con lo que es insuficiente para que nuestra cámara enfoque incluso con el uso de un objetivo 100 mm macro.

Como nos veremos obligados a adaptarlos de todas formas, podemos gastar menos y hacer nuestro propio digitalizador comprando de ocasión un antiguo reproductor o copiador de película, ya que algunas partes que incorporan nos facilitarán mucho construirlo y optimizar el tiempo de reproducción de cada imagen y la calidad obtenida. Debemos asegurarnos que incluyan un porta diapositivas y algún porta negativos, ya que, aunque se venden por separado, su precio es considerable.

Uno de los reproductores a la venta en comercio online por 103 euros de marca Kaiser, no incluye porta negativos de ningún formato y la lente dióptrica interna de cuestionable calidad es desmontable. Tendríamos que prolongar el tubo hueco a nuestras necesidades para poder captar una película en formato 24×36 mm (1:1) a encuadre completo. El porta negativos para el mismo formato de esta marca se anuncia por 29 euros.

 

Una vez consensuados los beneficios de estas ideas, mi querido amigo Mac Guiver se puso manos a la obra. Primero buscó una anilla adaptadora de rosca de 72-58 mm para enroscar en el frontal del objetivo macro con salida a 58 mm para poder conectar con los tubos de extensión (tubos huecos, sin lentes). Dentro de los tubos se inserta un tubo hueco de PVC (los tubos de extensión solo sirven de soporte y rigidez para el de PVC) de la longitud adecuada. Esta longitud se mide viendo la distancia mínima de enfoque de el macro. En mi caso, el 180 mm macro hace un ratio de 1:1, con lo cual puedo reproducir sin pérdida de píxeles en la reproducción una diapositiva o negativo. Es recomendable utilizar un macro que logre un ratio de 1:1 aunque si no es nuestro caso podemos utilizar un tubo de extensión entre la cámara y el objetivo, pero reducirá la distancia mínima de enfoque y tendremos que medirla para conocer la longitud del tubo que pondremos delante del objetivo.

También es recomendable utilizar una cámara con un sensor de altas prestaciones, ya sea full frame o APSC, aunque nuevamente con estas últimas hay que montar el macro y comprobar a qué distancia obtenemos una reproducción de un área de 24×36 cm aproximadamente. Es aproximado, ya que posteriormente el tubo de PVC insertado se puede extender o acortar, como va inserto en uno o varios tubos de extensión por presión podemos utilizarlo como extensible.

Al final del tubo de PVC se adapta a presión un portadiapositivas como se aprecia en las fotos. Este portadiapositivas procede de el reproductor Jessop y conviene que tenga ranura ambos lados para poder deslizar el riel para negativos o para varias diapositivas.

Hay otras formas de llegar a los mismo resultados utilizando accesorios que ya tengamos como fuelles o tubos de extensión con lentes que no son macro para reducir su distancia mínima de enfoque y lograr un ratio adecuado.

Las partes que componen el Macguiverineitor, básicamente es un tubo hueco roscado al elemento frontal de nuestro objetivo macro o bien de alguna óptica que nos de un buen ratio con el uso de tubos de extensión, en el caso de que no tengamos un macro, con el adaptador porta películas al extremo.

 

ASPECTOS CLAVE DEL MACGUIVERINEITOR

  • Se adapta con facilidad a cualquier sistema de cámara + objetivo, con lo que no se produce obsolescencia del sensor conforme vamos cambiando de cámara.
  • Podemos utilizar cualquier ajuste de diafragma, especialmente los intermedios, entre f/8 y f/16, al ir roscado al conjunto cámara + objetivo.
  • La calidad obtenida solo depende del conjunto cámara-objetivo que utilicemos, ya no tiene ninguna lente dentro, es un tubo hueco con un porta al final.
  • Permite la inserción de un riel porta-negativos o diapositivas para facilitar las digitalizaciones en serie.
  • Nos facilita la productividad, es muy sencillo ajustar la película, enfocar y obturar, en una horas podemos digitalizar unas 300 diapositivas.
  • La parte final que aloja la película a reproducir, puede girarse y ajustarse, es deslizable.
  • Permite reproducir con calidad diapositivas hinchadas o curvadas, ya que podemos diafragmar más.
  • Un aspecto importante en al elaborar este sistema o uno similar, es tener en cuenta que no hayan reflejos parásitos de luz en el objetivo, al utilizarse una fuente de luz (preferiblemente un flash) de contra para iluminar. Por ello pensaremos en un sistema cerrado, idealmente un tubo que pueda ser extensible para ajustarse a diferentes ópticas, como puede ser un macro de 90 ó 100 mm.

Junto con el reproductor o copiador debemos verificar que vienen como accesorios los rieles para diversos tipos de película negativa y positiva. Podemos encontrarlos a la venta en algunas webs de objetos usados y de colección, incluso tiendas online. El extremo del reproductor es desmontable y es lo que aprovecharemos para construir con facilidad el Macguiverineitor.

 

ASPECTOS CLAVE DEL EQUIPO Y SU MANEJO

  • Aprovechamos las prestaciones de un sensor de alta calidad que podemos actualizar o cambiar (pedimos prestada una cámara o cuando la renovemos). Por tanto no existe la obsolescencia.
  • Utilizamos por comodidad y precisión el live view (visión directa en pantalla) con uso de aumentos para afinar con precisión el enfoque en modo manual. Aunque hay poca holgura en el sistema, conviene enfocar cada imagen con precisión. Con ese ratio de reproducción y una focal larga la profundidad de campo es crítica incluso en ajustes de f/ elevados.
  • Conviene ajustar al ISO equivalente para obtener el mínimo ruido de luminancia o de señal que sea posible. En mi caso ISO 100.
  • Para aprovechar al máximo las prestaciones de la óptica utilizaremos diafragmas intermedios, entre f/8 y f/16, dependiendo de los extremos de nuestro objetivo.
  • Utilizamos una luz blanca, bien calibrada, regulable y de gran intensidad si es necesario, la del flash, cuya duración del destello incluso a plena potencia asegura que la imagen no salga movida.
  • Si utilizamos luz continua, a determinadas velocidades de obturación debemos prevenir las trepidaciones en cámaras con espejo. Para ello utilizamos live view (el espejo está arriba) y con cualquier cámara (con o sin espejo) el disparo con retardo de varios segundos. Podemos utilizar cable disparador o accesorios que permitan el disparo a distancia.
  • Procuremos exponer bien, con el histograma derecheado y las altas luces con detalle, sin sobre ni subexposición para obtener la máxima calidad en el proceso.
  • Importante captar el fichero en RAW para mantener la calidad al máximo en el procesado.

 

El Macguiverineitor en pleno trabajo. El flash dispara a una potencia parcial de ¼ de potencia, el ajuste de ISO es 100 a f/16 y 1/200 seg de velocidad. Podemos utilizar el riel para dos diapositivas o el portanegativos para diversos formatos. Enfocamos con precisión mediante la visión directa o live view utilizando los aumentos en la pantalla trasera y disparamos mediante un retardo de varios segundos.

 

ASPECTOS CLAVE DE LA PELÍCULA

  • Las limitaciones en la digitalización de película negativa o positiva depende de varios factores técnicos, la calidad óptica del objetivo empleado, las prestaciones del sensor, el uso de la técnica adecuada para prevenir la falta de nitidez por trepidación… pero no olvidemos mencionar la calidad del soporte a digitalizar. Una diapositiva con mucho grano, con falta de nitidez, sobreexpuesta, descolorida, deteriorada por hongos… es decir, con deficiencias técnicas en origen o bien de conservación, nos ofrecerá esas limitaciones en los resultados.
  • Especialmente destacable es el grano, si hemos utilizado películas con un grano destacable aparecerá en los resultados. A mí no me disgusta porque viví en activo esa época donde el grano era aceptado y formaba parte de la estética de la imagen, pero seguramente un público no acostumbrado se sorprenderá.
  • Mediante el balance en cámara podemos ajustar bien las dominantes de color en la película, así como también en el procesado. También podemos corregir subexposiciones del original con nuestros valores de exposición o ajuste de la potencia del flash.

 

ASPECTOS CLAVE DEL PROCESADO

  • Al tener un fichero digitalizado a partir de un soporte físico en celuloide podemos aprovechar al máximo las herramientas tanto de ajuste y procesado como de retoque.
  • En el procesado es conveniente atender a la recuperación de detalle en altas y bajas luces, es decir expandir aún más el rango dinámico si es necesario (sobre todo en lo que concierne a las sombras densas).
  • Aquí ya ajustamos la nitidez aunque posteriormente podamos afinarla más en caso de ser necesario.
  • Ajustaremos cuidadosamente el balance para eliminar o crear dominantes de color y obtener el resultado deseado.
  • Si no hemos expuesto correctamente podemos ajustar la luminosidad (mejor ir revisando el histograma en cada captura). Una sobreexposición no tiene recuperación posible con calidad, una ligera subexposición si lo permite.
  • Trataremos de seguir manteniendo la calidad del fichero en el postprocesado si lo requiere, haremos el volcado en 16 bits en fichero tiff y con un espacio de color amplio (Adobe RGB, por ejemplo).
  • En Photoshop verificamos los niveles por si deseamos más contraste o aclarar/oscurecer los tonos medios, y tenemos opción de afinar la máscara de enfoque, saturación… sobre el retoque, cada artista a su gusto, yo busco la máxima fidelidad al original y no retoco, pero mi recomendación es mantener el fichero con los ajustes finales del original junto al retocado.
  • Los negativos en blanco y negro o color pueden ser positivados de forma sencilla en Photoshop en el menú Imagen – Ajustes – Invertir. De esta forma se obtiene un positivo con el que poder acabar de ajustar el color, el contraste… también hay programas gratuitos que  los convierten.

Un contraluz de jirafas a última hora de la tarde en el Masai Mara en diapositiva Fujichrome Provia 100.

 

En este recorte podemos apreciar la calidad del resultado, para mi gusto se obtiene un grado de detalle, color y gama tonal idéntico a la diapositiva empleada, en este caso Fujichrome Velvia 50.