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Artículo dedicado a mi apreciado amigo y artista visual García de Marina, a quien agradezco su capítulo sobre creatividad para el libro Fotografía de Autor.

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Por José Benito Ruiz.

Todavía hay mucho que hablar sobre este proceso de la mente, cómo alcanzamos la inspiración que nos permite encontrar nuevos caminos, nuevas soluciones, nuevas aportaciones.

En mi caso, como supongo que es el de muchas personas dedicadas a la imagen y a las artes visuales, las visiones fotográficas, nuevas teorías compositivas y soluciones técnicas a problemas que me plantean las limitaciones del soporte digital en sus distintas etapas de evolución se producen en momentos de relax, dedicados a reflexionar de forma consciente o subconsciente. Es en los descansos, cuando ya no estoy en una fase productiva cuando se producen las claves de la formulación de esas imágenes y propuestas. Fundamentalmente esa inspiración suele producirse cuando duermo, en forma de sueños, cuando contemplo otras artes visuales, como la pintura, la escultura o la arquitectura, aunque también provienen de la contemplación de escenas de teatro, de películas de cine e incluso de la audición de música.

Creo que es muy interesante para cualquier persona el fomento de una mente con posturas críticas, algo escéptica, diría incluso evaluativa, sumada a una actitud decidida y acostumbrada a encontrar posibles mejoras, matices que puedan enriquecer.

Dentro de la lógica prudencia, debemos limitar el miedo a equivocarnos, no perderlo nunca, pero ser conscientes de que un pequeño aporte puede justificar muchos grandes fracasos o errores. Podemos decir que es una mezcla casi oximorónica de humildad en el estudio y en la consideración del posible conocimiento a proponer, pero también de orgullo para lograr culminar el proceso y que el aporte sea sólido, bien fundamentado y estructurado.

En todo este proceso juegan un papel importante algunos aspectos cuya función no tengo bien definida, como son la obsesión, la ilusión o la memoria.

Graham Wallas propuso en 1926 su modelo de las cuatro fases del proceso creativo y sigue siendo el más aceptado.

  • Preparación/Conocimiento. Recopilamos toda la información que podamos encontrar sobre la materia que nos plantea un problema o que nos interesa. Nos permitirá situar el límite del conocimiento y establecer el camino a seguir en nuestros aportes. Esta fase, en el caso de la técnica, puede tener una gran componente experimental y de conocimientos practicados y asumidos hasta que nos sintamos capaces y seguros de poder aportar algo. En el caso de teorías y propuestas teóricas es incluso más fundamental la fase de conocimiento y estudio, pues es cuando podemos detectar esos nuevos caminos por recorrer, vacíos por matizar o aplicaciones sin detectar.

Es una fase activa, consciente y voluntaria, que nos exige disciplina y esfuerzo, que debemos realizar con el máximo interés y dedicación. Cuanto más nos preparemos, más profundas y sólidas serán nuestras propuestas y avances.

  • Incubación/Maduración. Esta es una etapa en la que nuestra mente va asimilando el conocimiento a la vez que lo cuestiona, en busca de esos límites, puntos débiles y mejoras. Digamos que estamos madurándolo mentalmente y en algunas ocasiones de forma intermitente entramos en fases de mayor y menor consciencia del proceso. Para Wallas, la incubación puede tener lugar tanto a través de la relajación mental, mientras paseamos como von Helmholtz, o mientras trabajamos en otro tipo de tareas. En mi caso este proceso sucede también en periodos de descanso, a través de sueños, de la contemplación de artes escénicas o plásticas, normalmente en momentos muy estáticos de observación. En cierta medida es una fase de latencia, en la que nuestra mente puede ordenar y asimilar las claves conceptuales con toda su singularidad.

Es una fase pasiva, inconsciente e involuntaria, que no nos requiere concentración ni esfuerzo aparente. Tal vez sea la fase más desconocida y arriesgada, ya que una excesiva prolongación en el tiempo la hará depender de aspectos como la memoria.

  • Iluminación/Inspiración. Es una etapa de nacimiento de la idea, normalmente se produce súbitamente, en un instante. Es muy interesante saber crear un contexto adecuado para que se produzca en las mejores condiciones. Aunque Wallas dice que se produce de forma inesperada, es frecuente que necesite de esa atmósfera de introspección. Frecuentemente me sucede en días y momentos que percibo como adecuados, en los que me propongo realizar un análisis final de máxima concentración, con la evaluación de aspectos clave que pueda favorecer ese momento de alumbramiento. Algunos autores lo denominan como el momento Eureka, una exclamación atribuida al científico Arquímedes de Siracusa cuya etimología proviene del  griego heúreka, que significa descubrimiento o hallazgo. Este momento mágico se produce en momentos de inspiración, de ahí la importancia de que vayamos detectando en qué situaciones o eventos encontramos o fomentamos nuestra inspiración. Mis consejos para este crítico momento, además de saber crear ese contexto, van orientados a la introspección y a la reflexión final sobre la esencia del problema. Tal vez no sea un consejo válido para cualquier persona pero ha habido ocasiones en las que la idea o solución ha venido a mí en esos momentos del día en que realizo tareas muy manuales o mecánicas que no requieren de toda mi atención mental, como atender la limpieza del gallinero, labrar la tierra de la huerta, podar, regar, recoger leña, especialmente cuando conduzco largas distancias para impartir un curso… incluso editar o procesar fotos. Son acciones que realizo de forma muy automatizada y que me permiten concentrarme en el proceso mental. Cuando se produce ese momento “¡Eureka!” dejo todo lo que esté haciendo para anotar con total urgencia los detalles y aspectos de ese hallazgo.

 

  • Verificación/Formulación. Esta fase final es fundamental para que todo el proceso culmine de forma adecuada y nuestra aportación cobre una forma final. Es una fase muy analítica en la que debemos saber sintetizar y analizar el conocimiento de modo que sea todo lo extenso y todo lo conciso que sea posible en la misma formulación. Que sepamos explicarlo de forma muy resumida y también que sepamos desarrollarlo hasta su máxima expresión, de nuevo, explorando sus límites, buscando posibles mejoras, matices que puedan enriquecer, lo que nos lleva al inicio del proceso. Es el momento de abordar nuestra teoría desde cierta distancia, con la mayor objetividad que nos sea posible, como si no fuera nuestra aportación, sometida al mismo cuestionamiento crítico que aquellas que estudiamos en la primera fase y que asentaron la base sobre la que hemos construido. Es muy importante saber presentarla adecuadamente, con una forma muy definitiva, aunque probablemente con el tiempo podamos matizarla mejor y enriquecerla. En algunas de mis propuestas se denota el interés por la aplicación práctica, sobre cómo y para qué sirven estas.

Me parece interesante en este punto exponer las diferencias entre hipótesis y teoría para que seamos conscientes de qué forma va a cobrar nuestra aportación.

HIPÓTESIS. Es una idea o propuesta que aún no ha sido probada, que se basa en la resolución de un problema mediante la experiencia y el conocimiento previo. No tiene un marco establecido, pueden ser suposiciones o intuiciones y pueden ser acertadas o no.

TEORÍA. Una teoría es una o varias hipótesis comprobadas, respaldadas por la evidencia. Puede dar una explicación más amplia o para una variedad de fenómenos. Sabemos que funciona aunque no explique exactamente cómo funciona el proceso: simplemente la teoría se cumple. Tiene un marco, principios que explican cómo suceden los fenómenos observados.

Mi reflexión final sobre la creación de nuevas propuestas se basa en algunas experiencias propias. Lo debemos hacer por vocación de compartir y avanzar juntos, son malos tiempos para el registro y la atribución de los pensamientos, no faltan quienes se querrán atribuir el conocimiento y esfuerzo ajeno sin ninguna mención. Mi consejo es fechar los artículos publicados y hacerlo de la forma lo más extensa que sea posible en webs, blogs, revistas y publicaciones del sector. No nos asegura que nos acrediten, pero al menos dejamos constancia de cuándo se produjo nuestra propuesta.